LA ANEMIA EN EL DEPORTISTA

LA ANEMIA EN EL DEPORTISTA

La deficiencia de hierro que presentan frecuentemente los deportistas no siempre se considera anemia.
Resulta relativamente habitual que gente deportista que se encuentra fatigada porque está desarrollando un programa de entrenamiento físico intenso recurra al consumo de suplementos de hierro o se realice análisis de sangre frecuentes para descartar la aparición y desarrollo de anemia ferropénica (causada por un déficit de hierro).
La necesidad de consumo de estos complementos en el colectivo de deportistas debe estar determinada por una deficiencia o carencia real de hierro, dato que se conocerá a través de los análisis bioquímicos  correspondientes y, por supuesto, siempre bajo supervisión de un especialista.

Un complejo proceso por etapas
Desde el punto de vista fisiopatológico, el cuadro clásico de anemia por deficiencia de hierro corresponde al cuadro final de un proceso crónico que ha pasado por varias etapas:

Prelatente: el sistema hematopoyético (sistema de formación de hematíes o glóbulos rojos), como mecanismo normal de defensa, utiliza el hierro depositado en la médula ósea, bazo e hígado, que se evalúan dosificando la ferritina sérica. Los niveles de hierro sérico en esta fase son normales, lo mismo que el hematocrito y la hemoglobina.

Latente: hay una eritropoyesis (génesis y formación de eritrocitos) deficiente, acompañada de bajos niveles del hierro en plasma. El hematocrito y la hemoglobina siguen siendo normales.

Manifiesta: debido a que cerca de las dos terceras partes del hierro circula con los glóbulos rojos en forma de hemoglobina, se produce una disminución acentuada de los niveles de hemoglobina circulante a medida que se acentúa su deficiencia.
Se trata, por lo tanto, de un complejo proceso en cadena en el que el organismo utiliza el hierro de depósito antes de que se instaure una anemia manifiesta con disminución de los niveles de hemoglobina y, por consiguiente, con déficit en el transporte de oxígeno. Cuando las reservas escasean se emplea, entonces, el hierro sérico. Finalmente, la disminución de los depósitos de hierro y del hierro sérico provoca el descenso de hemoglobina circulante.

Anemia en el ámbito deportivo
En el ámbito deportivo, para considerar que una persona deportista padece deficiencia en hierro (sin llegar a presentar cuadro de anemia) tiene que presentar al menos dos valores anormales de los siguientes parámetros: ferritina sérica, niveles de protoporfirina del glóbulo rojo (RBCP) y porcentaje de saturación de la transferrina. Si esa persona, además, presenta niveles de hemoglobina sanguínea (Hb) por debajo de lo normal se considera que presenta anemia ferropénica.
En personas deportistas relacionadas con especialidades de resistencia aeróbica (triatletas, nadadores, ciclistas o maratonianos), es bastante frecuente encontrar bajos niveles de ferritina sérica. Sin embargo, los niveles de hemoglobina y otros índices pueden ser totalmente normales. Esta situación podría definirse como un síndrome de aparente déficit de hierro sin anemia o pseudoanemia, ya que si no hay descenso en el número de glóbulos rojos no se disminuye la capacidad para transportar oxígeno.

Las causas
La aparición de anemia puede estar causada por verdaderas deficiencias de hierro y por factores hemolíticos:
Destrucción de eritrocitos causada por comprensión de los capilares de la planta del pie, principalmente en el caso de los atletas. El aumento repetido de la temperatura corporal afecta a los eritrocitos, que soportan con dificultad esta circunstancia. El incremento de la velocidad en la circulación sanguínea (latidos por minuto) provoca que los eritrocitos choquen, con una consecuente destrucción acelerada de los mismos. Además, esta circunstancia hace que los hematíes pasen más veces por los lugares de su destrucción (bazo, por ejemplo), aumentando aun más la probabilidad de su destrucción. Existen también estudios realizados en deportes de larga duración que demuestran pérdidas de sangre oculta en heces.
El estrés del ejercicio y el consecuente aumento de los niveles de adrenalina parece afectar en el aumento de la fragilidad de la membrana del hematíe, haciendo que ésta tenga una mayor tendencia a romperse.

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