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Aceite de pescado Omega 3

Aceite de pescado Omega 3

Un estudio realizado entre holandeses descubrió que su dieta, basada en el consumo de pescados, ayuda a mantener el cerebro en buen estado y retrasa el deterioro de las facultades cognoscitivas.

NUEVA YORK (HealthDay News).- Quizá ocasionalmente usted tenga problemas para encontrar las llaves del auto o el control remoto de la televisión, pero piensa que aún es demasiado joven para este tipo de olvidos propios del envejecimiento.

Podría deberse a lo que come, según una nueva investigación que descubrió que la ingestión de alimentos podría tener un papel en el funcionamiento cerebral durante la mediana edad.

Un estudio entre 1,613 hombres y mujeres de 45 a 70 años en Holanda, país que tradicionalmente tiene una dieta alta en pescado, reveló que el tipo de grasa consumida juega un papel en la flexibilidad, velocidad y funcionamiento mental general de una persona.

Investigadores del Centro Médico de la Universidad de Ultrecht descubrieron que las personas que comían muchos alimentos ricos en ácidos grasos omega 3 polinsaturados y consumían muchos pescados grasos generalmente tenían 19% menos riesgos de deterioro en su funcionamiento mental, y 28% menos riesgos de que su agilidad mental se viera afectada en comparación con quienes no llevaban esa dieta.

Los pescados grasos incluyen a la morena, el salmón y el arenque, los cuales pueden encontrarse en abundancia en las heladas aguas de la costas norte de Europa.

“Utilizamos pruebas cognoscitivas verdaderamente sensibles, y me sorprendió que a esa edad ya encontráramos la asociación entre dieta y agilidad mental, expresa Sandra Kalmijn, del Centro de Ciencias de Salud y Atención Primaria Julius. “Me convenció y, para mí, reforzó el vínculo que observamos entre el consumo de mucho pescado y el funcionamiento cognoscitivo”.

Contrariamente, se descubrió que las personas con dietas altas en colesterol estaban en “considerablemente” más riesgo de deterioro mental, 27%, y de tener menos agilidad cerebral, 26%.

Los descubrimientos se publicaron en la edición del 26 de enero de la revista Neurology.

El estudio destaca que estudios animales previos también mostraron que una dieta alta en colesterol podría conducir a la acumulación de proteína B-amiloide en el cerebro. Y eso podría conducir a la formación de placas amiloides, que se han descubierto en pacientes con la enfermedad de Alzheimer.

Pero un estudio similar dado a conocer hace algunos meses, el cual utilizó información de seguimiento anterior, no mostró una asociación entre las grasas en la dieta y el funcionamiento general del cerebro.

“Sí, estudios anteriores mostraron resultados ambigüos”, admite Daan Kromphout, coinvestigador en el estudio. “Necesitamos más información para tener una opinión definitiva. Por el momento no la hay”.

La doctora Kalmijn ofrece la siguiente recomendación dietética a cualquier persona que se sienta confundida por los estudios en conflicto: “Ciertamente no le afectará comer más pescados grasos. Hacerlo ya demostró tener un efecto protector para las funciones cardiovasculares. Quizá también mantenga el cerebro en buena forma“.

“Esta cuestión aún no se resuelve, pero de cierto no lo dañará”, concluye la especialista.

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